Por supuesto, es más fácil aún encontrar beneficios para nuestro equilibrio psicológico. Las amistades íntimas son un buen colchón en los momentos de estrés y ayudan a fortalecer nuestra autoestima. Y, desde luego, el mayor valor que aporta la amistad parece ser el de la liberación que supone contarle a alguien nuestras alegrías y preocupaciones. El psicólogo James Pennebaker es quizás el más citado cuando se habla de investigación experimental sobre este tema: confiar es, según él, muy bueno para la salud mental. Y eso se demuestra, por ejemplo, en momentos traumáticos: aquellos que disponen de una buena red de amistad los superan más rápido y con más facilidad que las personas que no han tenido nadie a quien contárselo. El escritor León Daudí decía que "un buen amigo es una persona para la cual no tenemos secretos y que, a pesar de todo, nos aprecia". En una sociedad como la actual en la que es tan importante mantener la imagen ante los demás es una gran noticia tener amigos con los que uno no necesita posar.
Sin embargo, en la práctica olvidamos todas estas recomendaciones. ¿Por qué? Si todos estos efectos positivos son tan claros ¿por qué no cultivamos más esta variable tan importante?
Artículo completo
No hay comentarios:
Publicar un comentario